Está prevista una última reunión del Consejo de Mayo, programada para llevarse a cabo entre el 20 y el 27 de noviembre, en la que se espera que se definan los detalles finales de los proyectos en los que el organismo viene trabajando y se establezcan los lineamientos antes de su presentación oficial.
El Gobierno, impulsado por el contundente triunfo electoral del domingo, busca acelerar la aprobación de la reforma laboral y planea tratarla en sesiones extraordinarias, aprovechando la nueva composición del Congreso. Esta maniobra se produce justo cuando queda pendiente una última reunión del Consejo de Mayo, programada entre el 20 y el 27 de noviembre, en la que se definirán los lineamientos finales de los proyectos que se presentarán ante el Parlamento.
Por su parte, la CGT recibió con preocupación el inesperado éxito electoral del partido libertario y ahora enfrenta el desafío de resistir o suavizar los cambios impulsados por un Ejecutivo fortalecido, con bloques legislativos más sólidos de lo anticipado. Hasta el momento, la central obrera había participado de las reuniones del Consejo de Mayo a través de Gerardo Martínez, titular de la UOCRA, quien había advertido que la reforma laboral propuesta no era más que una ratificación del Decreto 70/23 y que había sido previamente rechazada y judicializada con éxito por la CGT.
Ante este escenario, dirigentes como Mario “Paco” Manrique, del SMATA y alineado con el sector kirchnerista de la CGT, pidieron a la central adoptar una postura firme y contundente frente a las iniciativas del Gobierno, y criticaron la búsqueda de aliados políticos en lugar de priorizar la defensa de los trabajadores. Se espera que la última reunión del Consejo de Mayo sea tensa, y que en diciembre se giren al Congreso los proyectos surgidos de este ámbito, incluido el de reforma laboral, en medio de un contexto de fuerte presión política y sindical.





