Svetlana Komkova denunció que los fiscales involucrados en la causa habrían estado “ocultando pruebas” clave, cuestionando la transparencia y el manejo del proceso judicial. Según sus declaraciones, esta supuesta omisión afectaría su derecho a una defensa completa y pondría en duda la imparcialidad de la investigación. 

Una traductora rusa se presentó ante la Justicia en el marco de la causa que investiga a una secta acusada de trata de mujeres con fines de explotación en San Carlos de Bariloche y aseguró su inocencia, enfatizando que “nunca vendí a nadie”. Según detalló, su único rol consistió en ayudar como intérprete en un hospital a una joven rusa embarazada que no hablaba español, tras ser contactada por Nadezhda Beliakova mientras se encontraba en Río Negro como turista.

Svetlana Komkova subrayó que nunca participó en la venta de personas ni de bebés y destacó su trayectoria profesional: se desempeña como traductora, ha participado en congresos lingüísticos y ha vivido en Brasil, manteniendo siempre una vida profesional seria. Durante la audiencia, también se presentaron fragmentos del testimonio de una enfermera del Hospital Zonal Ramón Carrillo, quien reconoció haber mentido en su declaración inicial sobre la inscripción de un bebé nacido en marzo, alegando irregularidades que la llevaron a sospechar de un supuesto vientre de alquiler.

La enfermera admitió que había faltado a la verdad, asegurando que les indicó a los padres que no podían abandonar el hospital sin inscribir al bebé, lo que Svetlana consideró una manipulación emocional constante. Además, la traductora explicó un conflicto relacionado con el apellido del recién nacido, aclarando que solo corrigió la terminación de género en ruso para evitar burlas, sin interferir en la elección del nombre de la madre.

Komkova también cuestionó la actuación del Ministerio Público Fiscal, acusándolos de “ocultar pruebas” al formular los cargos. Señaló que la denuncia no llegó por un mail anónimo como se afirmó y que el expediente contiene numerosas pruebas que demuestran su inocencia. La traductora sostuvo que los siete meses de detención han sido una injusticia, reiterando que nunca tomó decisiones por la madre ni participó en actividades ilegales, limitándose únicamente a cumplir su función como intérprete.

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