Se convocaron dos sesiones consecutivas, programadas para las 12 y las 14 horas, con el objetivo de tratar los temas pendientes en el orden del día. Sin embargo, persisten dudas sobre si la oposición logrará reunir el quórum necesario para que ambas reuniones puedan desarrollarse con normalidad y se tomen decisiones válidas.
La Cámara de Diputados convocó para mañana a dos sesiones impulsadas por la oposición con el objetivo de interpelar a varios funcionarios, entre ellos los ministros de Economía, Luis Caputo, de Salud, Mario Lugones, y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Sin embargo, hay escasas expectativas de que los funcionarios asistan, lo que genera dudas sobre el desarrollo de los encuentros.
La primera sesión, prevista para las 12, está destinada a que Caputo explique el estado de las negociaciones abiertas con el Tesoro de Estados Unidos para un posible salvataje financiero, tras un pedido de interpelación aprobado por la oposición la semana pasada. La segunda sesión, programada para las 14, busca interpelar a Lugones y Karina Milei en relación con los audios atribuidos al ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad, Diego Spagnuolo, sobre supuestas coimas de laboratorios en la compra de medicamentos para personas con discapacidad.
Para que ambas sesiones puedan llevarse a cabo, la oposición necesita reunir un quórum de 129 diputados, un desafío que algunos consideran poco probable debido a la campaña electoral y a la postura más moderada de algunos legisladores. Aun así, la casi segura ausencia de los funcionarios citados reduce la presión sobre la oposición, ya que incluso reuniendo el quórum, las interpelaciones no podrían cumplir su propósito principal.
Históricamente, Caputo ha evitado presentarse ante el Congreso en otras ocasiones, como durante la investigación por la estafa de la criptomoneda Libra y en la presentación anual del proyecto de Presupuesto, amparándose en la falta de sanciones concretas. En cuanto a Karina Milei, el oficialismo argumenta que no corresponde interpelarla por no ser ministra, aunque la oposición sostiene que su rango ministerial lo justifica. Las interpelaciones buscan que los funcionarios expliquen en detalle cuestiones financieras y escándalos de corrupción, y podrían derivar en mociones de censura según los dictámenes que se aprueben en el pleno de la Cámara.





