En el marco del Día Mundial de la Trombosis, especialistas de la salud llevan adelante diversas campañas y actividades con el objetivo de concientizar a la población sobre la importancia de la prevención y el cuidado del sistema cardiovascular.
La trombosis es una de las principales causas de muerte cardiovascular en el mundo, responsable de infartos agudos de miocardio, accidentes cerebrovasculares y tromboembolismo venoso. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente una de cada cuatro personas fallece por enfermedades relacionadas con la formación de coágulos sanguíneos. Ante esta situación, expertos en salud buscan concientizar a la población sobre la prevención y el cuidado cardiovascular, especialmente durante el Día Mundial de la Trombosis, que este año se realiza bajo el lema “De la cabeza a los pies, toma el control: previene la trombosis, protege tu salud”.
La trombosis ocurre cuando se forma un coágulo en arterias o venas, impidiendo la correcta circulación de sangre y oxígeno hacia los tejidos. Aunque la coagulación es un mecanismo natural para prevenir hemorragias, los coágulos pueden aparecer de manera inadecuada y generar trombos permanentes en los vasos sanguíneos. Entre los factores que aumentan el riesgo de trombosis se encuentran la inmovilización prolongada, internaciones, infecciones como el Covid-19, ciertos tipos de cáncer, cirugías extensas, viajes largos, embarazo y puerperio, el uso de hormonas como los estrógenos y predisposiciones genéticas como la trombofilia. Este riesgo se intensifica si se combinan con hipertensión, diabetes, colesterol alto, tabaquismo o exceso de peso.
El tromboembolismo venoso (TEV) incluye tanto la trombosis venosa profunda (TVP) como la embolia pulmonar (EP). La TVP se produce cuando un coágulo se forma en una vena profunda, generalmente de las piernas, causando dolor, hinchazón, enrojecimiento y sensación de calor en la zona afectada. La embolia pulmonar ocurre cuando un fragmento del coágulo se desprende y bloquea una arteria pulmonar, provocando falta de aire, dolor torácico, respiración acelerada, palpitaciones o mareos. Detectar estos síntomas de manera temprana y consultar al equipo médico es clave para evitar complicaciones graves y salvar vidas.
La prevención de la trombosis se basa en reducir los factores de riesgo y adoptar hábitos de vida saludables, como mantener actividad física regular, abandonar el tabaco, controlar el peso, evitar largos periodos de sedentarismo, seguir una alimentación equilibrada y realizar controles médicos periódicos. Además, existen medidas de prevención específicas para personas con mayor riesgo y la importancia de un diagnóstico y tratamiento precoz mediante estudios como el análisis de trombofilia. Según la Dra. Viviana Cantarutti, la lucha contra la trombosis requiere un esfuerzo conjunto de médicos, científicos y asociaciones de pacientes, y aumentar la conciencia sobre esta enfermedad es fundamental para disminuir la mortalidad y las complicaciones asociadas, tanto arteriales como venosas.





