El club fue descalificado de la Copa Sudamericana, generando un gran revuelo entre los hinchas y la prensa deportiva. Las deficiencias en la seguridad interna del estadio y la falta de control durante el partido recayeron sobre la dirigencia, que incluye al ex ministro, lo que abrió un debate sobre la responsabilidad de los directivos. 

La Conmebol decidió descalificar a Independiente de la Copa Sudamericana tras los graves incidentes de violencia ocurridos en su estadio, en un fallo que expone internacionalmente a la dirigencia del club, incluyendo al ex ministro de Seguridad bonaerense y actual diputado del PRO, Cristian Ritondo. La medida representa un duro golpe para la imagen del club y marca un antecedente negativo en la gestión de sus autoridades.

El ente rector del fútbol sudamericano dio por finalizado el partido contra la Universidad de Chile con un empate 1-1 y, además de la descalificación, aplicó sanciones severas: Independiente deberá disputar siete partidos a puertas cerradas en torneos internacionales y afrontar una multa de 100 mil dólares. Estas medidas reflejan la gravedad de los hechos y la falta de control dentro del estadio durante el encuentro.

La responsabilidad recae directamente sobre la dirigencia del club, integrada por Néstor Grindetti y Cristian Ritondo, ya que la seguridad de las tribunas dependía del personal privado contratado por la institución y no de la policía provincial, que permaneció fuera del estadio. Las imágenes que muestran la apertura de portones internos para que los hinchas atacaran a los visitantes evidencian una falla crítica de la seguridad privada. El escándalo se produce además en plena campaña electoral, en un contexto donde la seguridad es un tema central y donde dirigentes como Ritondo habían hecho de este eje su bandera política.

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