El hombre fue condenado a 19 años de prisión tras ser hallado culpable de abuso sexual con acceso carnal agravado. La sentencia, dictada por el tribunal a cargo del caso, refleja la gravedad del delito cometido y busca garantizar justicia para la víctima.
Julieta Prandi conoció a Claudio Contardi cuando tenía apenas 18 años. Él, 13 años mayor que ella, ya mostraba un carácter muy celoso, algo que la joven, por su inocencia y juventud, interpretó como una muestra de interés y protección. En ese momento, mantuvieron una relación durante un tiempo, pero luego se separaron mientras la carrera artística de Prandi comenzaba a despegar, destacándose como modelo y por su participación en el programa ‘Poné a Francella’.
Tras mantener otras relaciones, incluyendo con el productor Gastón Portal, Prandi se reencontró con Contardi y soñó con formar una familia junto a él. La pareja se casó en 2011 y al año siguiente nació su primer hijo, Mateo. En julio de 2015 llegó Rocco, y desde entonces la relación comenzó a deteriorarse debido al control absoluto que Contardi ejercía sobre ella, supervisando incluso sus trabajos y manejando sus finanzas mediante un poder para administrar su dinero que terminó generando deudas con inversiones en restaurantes, incluyendo uno en Pinamar.
Según relató la modelo en entrevistas, Contardi controlaba cada aspecto de su vida: la llevaba a los trabajos, la esperaba hasta que terminara, supervisaba sus apariciones televisivas e incluso provocó que renunciara al ciclo ‘Incorrectas’ en América por sus comentarios. A pesar de que varios colegas notaron situaciones extrañas en la relación, Prandi logró escapar de su hogar en 2019 y comenzó a relatar la pesadilla que vivió durante años.
Después de intentar durante mucho tiempo que la Justicia la escuchara, cinco años más tarde se logró llevar a juicio a Contardi. El 13 de agosto de 2025, el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 2 de Zárate-Campana lo condenó por abuso sexual con acceso carnal agravado, con detención inmediata por los daños graves a la salud mental de la víctima, correspondientes a hechos ocurridos en Escobar entre julio de 2015 y marzo de 2018. Desde 2020, Prandi está en pareja con Emanuel Ortega y en este tiempo pudo escribir su libro ‘Yo tendría que estar muerta’, que describió como un proceso para comenzar a sanar el dolor vivido.





