El dólar financiero superó los $1.300 y el Banco Central refuerza su intervención para evitar saltos bruscos. En solo 45 días, se perdieron más de USD 4.000 millones de reservas y crece la demanda de cobertura cambiaria. Mientras el Gobierno descarta una devaluación, en el conurbano los aumentos de precios en alimentos y alquileres ya reflejan la incertidumbre.
El dólar financiero volvió a dispararse y superó los $1.300, marcando un nuevo récord en medio de la creciente incertidumbre económica. Para contener la escalada, el Banco Central intensificó su intervención en los mercados con ventas de divisas, aunque en solo 45 días ya se perdieron más de USD 4.000 millones de reservas internacionales. Esta dinámica refleja el aumento en la demanda de cobertura cambiaria ante el temor de una nueva devaluación, que el Gobierno insiste en descartar.
La tensión en los mercados impacta directamente sobre los precios. En el conurbano bonaerense, los alimentos y los alquileres muestran fuertes aumentos, alimentados por la falta de referencia clara del tipo de cambio y la expectativa de nuevas subas. Comerciantes y consumidores ajustan sus precios y decisiones en función del dólar paralelo, que se consolida como termómetro de la economía real.
A pesar del deterioro de las reservas y la presión cambiaria, desde el equipo económico aseguran que no está en estudio un salto del tipo de cambio oficial. No obstante, analistas advierten que el margen de maniobra es cada vez más estrecho y que, sin señales fiscales claras ni acceso a financiamiento externo, el mercado seguirá anticipando tensiones, con consecuencias directas sobre la inflación y el poder adquisitivo.





