La comunidad educativa y deportiva se unió en un profundo y emotivo homenaje para despedir a Thiago Correa, el niño que perdió la vida luego de recibir un disparo en la cabeza mientras jugaba en la vereda de su casa. Compañeros, docentes, familiares, amigos y entrenadores participaron del adiós, conmovidos por el dolor y la tragedia que sacudió al barrio.

Familiares, amigos, vecinos, compañeros de colegio y del club de fútbol se reunieron para despedir a Thiago Correa, el niño de siete años que perdió la vida tras ser alcanzado por una bala en medio de un tiroteo. El trágico hecho ocurrió en el barrio Almafuerte, en La Matanza, cuando se produjo un enfrentamiento armado entre efectivos de la Policía Bonaerense y tres delincuentes que intentaban escapar. Thiago estaba junto a su padre esperando el colectivo cuando recibió el disparo que lo llevó al hospital Paroissien, donde falleció horas después.

El homenaje fue organizado por la comunidad educativa de la Parroquial Santa Rosa de Lima, donde Thiago cursaba sus estudios, y por el Club Defensores Unidos de Tablada, institución en la que jugaba al fútbol. Ambas entidades expresaron su dolor ante la pérdida y acompañaron a los familiares en este difícil momento. Compañeros y docentes lo recordaron como un niño alegre y querido por todos, mientras que el club le rindió un emotivo tributo en la cancha.

La investigación del caso quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción especializada en Violencia Institucional de La Matanza, que trabaja para determinar el origen del disparo fatal. La Justicia ya dispuso la aprehensión del policía implicado bajo la acusación de exceso en la legítima defensa, mientras continúan los peritajes sobre las armas involucradas. El caso reavivó el debate sobre el accionar policial en zonas urbanas y generó un fuerte reclamo social por justicia y mayor responsabilidad institucional.

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