Mario Secco, intendente de Ensenada, afirmó públicamente que no hubo diálogo alguno entre la ex presidenta Cristina Kirchner y el gobernador bonaerense Axel Kicillof, poniendo en duda la existencia de cualquier tipo de contacto reciente entre ambos dirigentes.Sin embargo, esta declaración generó un fuerte rechazo desde el gobierno provincial, que rápidamente desmintió las afirmaciones del jefe comunal.
En la provincia de Buenos Aires, una nueva controversia surgió dentro del peronismo luego de que un intendente cercano al gobernador Axel Kicillof negara que haya existido una comunicación entre este y la ex presidenta Cristina Kirchner para resolver diferencias antes de las elecciones del 7 de septiembre. Mario Secco, jefe comunal de Ensenada, fue quien salió a desmentir el contacto, atribuyendo la versión a una “operación” interna dentro del propio espacio político.
Secco afirmó en medios radiales que la conversación entre Kirchner y Kicillof no tuvo lugar, generando un revuelo ya que fuentes de ambos sectores habían confirmado la comunicación, describiéndola como breve y cordial. Según estas fuentes, la charla incluyó el compromiso de retomar el diálogo en los días siguientes, algo que Secco negó categóricamente, señalando que la información era parte de maniobras de “los mismos compañeros”.
El intendente de Ensenada, junto a otros jefes comunales como Jorge Ferraresi, Julio Alak y Fabián Cagliardi, es un defensor acérrimo de Kicillof y representa a un sector más crítico frente al kirchnerismo dentro del peronismo. Tras sus declaraciones, desde la Gobernación salieron a desmentirlo, confirmando que la charla efectivamente tuvo lugar y reafirmando la existencia del contacto telefónico.
Este enfrentamiento refleja las tensiones internas del peronismo bonaerense, donde el grupo de intendentes afines a Kicillof ha sido clave para fortalecer su liderazgo, especialmente ante la presión de sectores vinculados a La Cámpora. La posible reconciliación entre Kicillof y Kirchner podría complicar los planes electorales de estos alcaldes, quienes comienzan a mostrar reservas sobre la influencia de la ex presidenta en sus distritos de cara a las elecciones de septiembre.





