Ninguna casa de altos estudios del país figura entre las 500 mejores del mundo, según el ranking QS. Expertos apuntan a la falta de inversión y políticas sostenidas.
El nuevo ranking mundial de universidades elaborado por QS volvió a dejar fuera del top 500 a todas las instituciones argentinas. Las casas de estudios del país perdieron posiciones en un listado que evalúa calidad académica, empleabilidad, impacto global e investigación, entre otros factores.
Desde el sector educativo señalan que esta caída responde, en buena medida, al escaso financiamiento y al deterioro de las condiciones estructurales y salariales. «Es muy difícil competir internacionalmente cuando no hay un respaldo sostenido del Estado», expresó un rector consultado.
La Universidad de Buenos Aires (UBA), que en ediciones anteriores había logrado posiciones destacadas, cayó al puesto 515. Otras instituciones, como la Universidad Nacional de La Plata y la de Córdoba, también descendieron. Mientras tanto, universidades latinoamericanas de países como Chile, Brasil y México se mantienen o incluso suben.
La falta de recursos, sumada a la desactualización de contenidos y la fuga de talento, son factores que preocupan a los especialistas. Aseguran que sin un plan estratégico a largo plazo, la educación superior pública corre el riesgo de seguir perdiendo competitividad a nivel internacional.





