La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad neurológica crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo. Gracias a los avances en neurociencias, hoy es posible abordar esta patología de manera más temprana y efectiva, mejorando notablemente la calidad de vida de quienes la padecen.

Se trata de una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunológico ataca la mielina, la capa que recubre las fibras nerviosas en el cerebro y la médula espinal. Este daño interfiere en la transmisión de los impulsos nerviosos, generando síntomas variados como debilidad muscular, pérdida de sensibilidad, problemas de visión, alteraciones en el equilibrio, fatiga intensa y dificultades cognitivas. La evolución de la enfermedad puede ser por brotes o de manera progresiva, aunque hoy es posible modificar su curso gracias a las nuevas terapias de alta eficacia.

El diagnóstico oportuno, basado en estudios clínicos y de imágenes, es fundamental para comenzar tratamientos modificadores que retrasen la progresión y preserven la funcionalidad. Según el doctor Vladimiro Sinay, especialista en enfermedades desmielinizantes, próximamente se implementarán nuevos criterios que permitirán diagnosticar la EM aún más temprano y con mayor precisión.

Además, el enfoque terapéutico actual contempla no solo los síntomas físicos, sino también el impacto emocional y cognitivo que conlleva vivir con esta condición crónica, prestando especial atención a los síntomas invisibles que afectan a muchos pacientes. El conocimiento y la información son herramientas clave para mejorar la vida de quienes conviven con la esclerosis múltiple.

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