El empresario santacruceño deberá cumplir diez años de prisión por encabezar una maniobra multimillonaria entre 2010 y 2013. El fallo pone fin a una causa clave del circuito de corrupción ligado al poder político.
La Corte Suprema de Justicia dejó firme la condena a Lázaro Báez por lavado de activos, en una resolución que reafirma su responsabilidad como líder de una estructura dedicada a blanquear más de 54 millones de dólares. La maniobra incluyó el uso de cuentas en el exterior y complejas operaciones financieras para reintroducir los fondos en el país.
El caso, que se hizo público con la difusión de un video de la financiera conocida como “La Rosadita”, se convirtió en uno de los escándalos de corrupción más emblemáticos de los últimos años. Junto a Báez también fueron condenados su hijo Martín y varios colaboradores cercanos.
El máximo tribunal rechazó los planteos de la defensa, lo que significa que las penas impuestas ya no pueden ser revisadas por otras instancias judiciales. Con esta decisión, se sella judicialmente uno de los capítulos más controvertidos de la relación entre empresarios y poder político en Argentina.





