Mientras se frustraba una sesión clave en Diputados para aumentar haberes, las fuerzas federales atacaron a manifestantes con balas de goma y gases lacrimógenos. Uno de los detenidos continúa preso.
En una jornada marcada por el ajuste y la represión, el gobierno de Javier Milei volvió a mostrar su rostro más autoritario. Mientras se intentaba debatir en el Congreso un aumento para las jubilaciones, las fuerzas federales reprimieron con balas de goma y gases lacrimógenos a quienes se manifestaban pacíficamente.
Entre los manifestantes había jubilados, trabajadores y militantes sociales que exigían una mejora urgente en los haberes mínimos. La respuesta del gobierno fue clara: en lugar de diálogo, represión; en lugar de soluciones, violencia. Uno de los detenidos aún permanece preso, en una muestra preocupante del avance sobre las libertades democráticas.
El operativo represivo no fue un hecho aislado, sino parte de un patrón que se repite cada vez que hay movilización popular. En la Argentina de Milei, reclamar por una jubilación digna puede costar la libertad, e incluso la integridad física.





