Las consultas veterinarias actualmente tienen un costo que varía entre los $10.000 y los $30.000, dependiendo del tipo de atención y del establecimiento. En cuanto a los servicios de medicina prepaga para mascotas, los valores mensuales oscilan entre los $6.600 y los $19.800.
Un vacío legal que persiste desde hace cuatro años en el Congreso Nacional ha impedido que las mascotas sean reconocidas como seres sintientes y, por ende, sujetas de derecho. Esta falta de definición jurídica obstaculiza la posibilidad de regular la creciente oferta de obras sociales y servicios de salud destinados a animales de compañía. Si bien existen varios proyectos que proponen modificar el Código Civil y Comercial para reconocerles derechos y asegurar su bienestar, hasta ahora no han avanzado en el proceso legislativo.
Uno de los proyectos más destacados es el presentado por el exdiputado Alberto Assef en 2021, que propone reconocer como sujetos de derecho a los animales con capacidades cognitivas y sensibilidad emocional. En un país como Argentina, que lidera el ranking mundial de tenencia de mascotas —incluso por encima de Brasil y México— este debate adquiere especial relevancia. Según un estudio reciente, en el país hay alrededor de 17 millones de perros y 6 millones de gatos, lo que configura un mercado que mueve aproximadamente 800 millones de dólares anuales, sin contar los más de 6 millones de animales en situación de calle.
A pesar del volumen de este mercado, solo el 15% de las mascotas recibe atención veterinaria regular. Se estima que, con mejores cuidados preventivos, la expectativa de vida de estos animales podría aumentar entre un 20% y un 30%. En este contexto, proliferan las obras sociales y coberturas prepagas específicas para animales. Estas opciones incluyen desde consultas y cirugías hasta planes integrales con atención preventiva, desparasitación, estudios especializados, y beneficios adicionales como descuentos en alimentos o accesorios. Empresas como Total Pet, Puppis One, Ike, Ospan y otras ya ofrecen planes con diferentes niveles de cobertura.
Los planes más simples están dirigidos a cubrir urgencias, mientras que los más avanzados contemplan especialidades como oncología y salud dental. Esta tendencia refleja un cambio cultural: cada vez más personas consideran a sus perros y gatos como miembros del núcleo familiar. De hecho, en ciudades como Buenos Aires hay más mascotas que niños. No obstante, la ausencia de un marco legal claro para su protección deja un vacío que complica el cumplimiento de derechos ante eventuales conflictos judiciales, y que pone en evidencia la necesidad urgente de actualizar la legislación en sintonía con esta nueva realidad social.





