El presidente argentino Javier Milei, conocido por su retórica agresiva, ha mostrado un giro pragmático en su política exterior al decidir no avanzar con un tratado de libre comercio unilateral con Estados Unidos, lo que habría implicado abandonar el Mercosur. En su lugar, propuso ampliar de 100 a 150 los productos que pueden recibir reducción arancelaria sin romper la unión aduanera, medida aceptada por los demás miembros del bloque.
Aunque Milei ha mostrado afinidad ideológica con Estados Unidos e Israel, su gobierno ha renovado un intercambio de monedas con China, revelando un nivel de dependencia financiera. Además, ha dejado de utilizar un discurso confrontativo hacia el gigante asiático, a pesar de rechazar el ingreso al grupo BRICS.
La necesidad de mantener el acceso al mercado brasileño y la imposibilidad de avanzar con un acuerdo con Estados Unidos bajo una administración Trump más proteccionista han llevado a Milei a adoptar decisiones más realistas en el ámbito internacional.
Este enfoque busca equilibrar las relaciones con las principales potencias económicas sin comprometer los intereses comerciales y financieros de Argentina. La atención europea sobre el Mercosur también ha aumentado, lo que podría reactivar el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea.
En resumen, el gobierno de Milei está optando por una política exterior más pragmática, priorizando los beneficios económicos y la estabilidad regional sobre las afinidades ideológicas.El País





