Con la ley de presentismo y el control más estricto de licencias, el gobierno neuquino redujo el ausentismo docente del 27% al 15% en menos de un año, mejorando así la calidad y efectividad del sistema educativo.
La implementación de la ley de presentismo docente y un control más riguroso de las licencias permitió a la provincia de Neuquén reducir significativamente el ausentismo en las aulas. Cuando asumió el gobernador Rolando Figueroa, el índice de inasistencias alcanzaba el 27%. Hoy, menos de un año después, esa cifra descendió al 15,24%, acercándose al ideal propuesto por el Ejecutivo provincial, que busca mantener el ausentismo entre el 14% y el 16%.
Esta baja no se explica únicamente por el incentivo económico que representa el plus por presentismo que se liquida cuatro veces al año para quienes cumplen con determinados requisitos de asistencia, sino también por una reestructuración del sistema de auditoría de licencias. Según detalló la ministra de Educación, este cambio permitió corregir desprolijidades que, en muchos casos, eran aprovechadas indebidamente y afectaban al resto del personal. “De cada diez docentes, había tres con certificado médico. Eso recargaba al resto del equipo”, explicó.
El objetivo de estas medidas es claro: fortalecer la calidad educativa en toda la provincia. La gestión de Figueroa apuesta a un sistema más equilibrado, en el que se valore la continuidad pedagógica y se reconozca el esfuerzo de quienes asisten regularmente a las aulas. Los primeros resultados ya se reflejan en la mejora del presentismo, lo que también repercute en una experiencia educativa más sólida para estudiantes y docentes.





