Después de dos décadas de postergaciones, el gobernador neuquino logró poner en marcha la finalización del Puente de La Rinconada, una infraestructura que une las rutas 234 y 40 y que transformará la conectividad del sur de la provincia.
Este año se concretará la esperada inauguración del nuevo puente de La Rinconada, una obra emblemática para la Patagonia que está próxima a finalizar gracias al impulso del gobernador Rolando Figueroa y su firme postura ante el Gobierno Nacional.
Después de dos décadas de demoras y postergaciones, la construcción del nuevo cruce sobre las rutas nacionales 234 y 40, en cercanías de Junín de los Andes (Departamento Huilliches, Neuquén), avanza a paso firme. Todo indica que en 2025 se pondrá fin a una larga espera que afectó la conectividad y el desarrollo del sur neuquino.
El nuevo Puente de La Rinconada es mucho más que una obra de infraestructura, es un símbolo de avance y compromiso con el desarrollo de la Patagonia. Su habilitación no sólo optimizará la circulación vehicular, sino que también impulsará el turismo, fortalecerá la producción local y saldará una deuda histórica con las comunidades rurales y productivas de la zona.
La estructura, actualmente en su etapa final de construcción, contempla seis pilas con vigas ménsulas ancladas, conectadas por tímpanos, y dos estribos que conforman siete tramos de 42 metros de longitud cada uno. Una vez concluido, el puente contará con dos carriles —uno por sentido—, lo que permitirá un flujo más ágil y seguro en un punto estratégico para la economía y la integración regional.





