Estar ocupado no es lo mismo que ser productivo. Muchas personas pasan horas frente a la computadora sin avanzar en sus tareas más importantes. La clave está en trabajar mejor, no más.
Probá estas técnicas simples y efectivas:
- Pomodoro: 25 minutos de foco + 5 de descanso.
- Bloques de tiempo: agrupar tareas similares en franjas horarias.
- Regla del 2 minutos: si algo toma menos de 2 minutos, hacelo ya.
- Método Eisenhower: priorizar según urgencia e importancia.
- Planificación diaria: empezar el día sabiendo qué es lo más importante.
Estas técnicas te ayudan a evitar la multitarea (que agota) y enfocarte en lo que realmente importa. También reducen el estrés porque sabés que todo tiene su lugar.
No hace falta adoptar todas a la vez. Probá una durante una semana y evaluá si te ayuda a sentirte más ordenado y productivo.
El secreto no es tener más tiempo, sino usarlo mejor. Estas herramientas te dan estructura sin ser rígidas.
Organizá tu día para que funcione para vos, no en tu contra.




