El gobernador Rolo Figueroa asumió su gestión con la prioridad de hacer una limpieza en el Estado. Estos ocho estatales se suman a la larga lista de funcionarios que fueron despedidos por no cumplir con sus actividades.
El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, continúa con su política de depuración dentro del Estado provincial, tras asumir con el compromiso de erradicar el clientelismo y la ineficiencia en la administración pública.
En un nuevo movimiento, se han producido ocho despidos de empleados estatales que, según las autoridades, no cumplían con sus responsabilidades laborales de manera efectiva. Estos despidos se suman a los anteriores que marcaron el inicio de una serie de cambios dentro de las estructuras gubernamentales, en un esfuerzo por optimizar los recursos y mejorar los servicios públicos.
Figueroa ha señalado que esta “purga de ñoquis” es esencial para garantizar que los recursos del Estado se destinen de manera más eficiente y que aquellos que ocupan cargos públicos lo hagan con el compromiso que requiere la función. La medida ha generado diversas reacciones en la sociedad, con algunos sectores apoyando la iniciativa como una forma de limpiar la administración pública de funcionarios ineptos, mientras que otros la critican, considerándola un ajuste que podría afectar a trabajadores vulnerables.





